Empleémonos a esa tarea el tiempo apremia

 

Mario Diego Rodríguez - 17/01/2026

 

Para la patronal, que siempre aspira a jugar en la primera liga del capitalismo imperialista, aunque el Estado Español sea actualmente un imperialismo de tercera zona, lo peor es no tener en la cúpula del estado buenos administradores que le ayuden en su competición contra sus rivales internacionales.

Precisamente, en este momento, en el que la competencia capitalista por el acceso a los recursos, las tecnologías y mercados se agudiza, la burguesía española disponía de un Gobierno que lo estaba haciendo bien, desgraciadamente este se atascó con algunos escándalos dignos de la derecha más reaccionaria. En cuanto a la oposición que aspira a dejar el banquillo de los suplentes para ser titulares, están estancados en el barrizal de la politiquería que ellos mismo han provocado y también en algunos escándalos cosa más habitual en ella.

No se puede decir que la patronal esté molesta con el autodenominado Gobierno más progresista que hubo en toda la democracia. La patronal, como  todo recién nacido llora para poder mamar. Hasta ahora la gestión política de las dos coaliciones le ha permitido navegar entre las fuertes mareas de la crisis y seguir enriqueciéndose. Estos últimos años los beneficios se han disparado, los dividendos también y la salud del IBEX 35 es óptima. No me cabe la menor duda de que la patronal esté satisfecha.

Pero, aun así, para que eso siga y las márgenes beneficiarias no solo se mantengan, sino sigan creciendo, lo que le gustaría es exprimir aún más la clase trabajadora. A pesar de las previsiones para este año que se acaba, con un PIB creciendo al 2,9 %, la burguesía considera que no es suficiente, por eso le gustaría acentuar la explotación, el robo manifiesto a los consumidores subiendo los precios e incrementar el saqueo del dinero público.

¿Servirá a la patronal el Gobierno actual para llevar a cabo esos objetivos?

Sus dudas y a la vez su problema es que la credibilidad que este Gobierno ha perdido, no la ha ganado la oposición —solo se necesita echar un vistazo a la participación en las elecciones extremeñas— que únicamente podrá gobernar a su vez en coalición con la extrema derecha, lo que no dará más estabilidad  política para llevar a cabo los negocios y además  podría incitar a la clase trabajadora a una confrontación directa.

Por ahora, como he dicho anteriormente, en cinco años el precio de los alimentos subió de 37,5 %, ningún salario, pensión, subsidio vio subir sus montos en el mismo porcentaje, si a esto le añadimos el coste de la energía, la precariedad, la escasez de la vivienda y su precio, tanto el de compra como el del alquiler, por las nubes, tendríamos razones más que suficientes para tomar las calles.

Pues no es así. Por ahora, asistimos, a algunas huelgas de la clase trabajadora, la mayoría de ellas en respuesta a los ataques contundentes de sus empresas respectivas. Aunque algunas de estas respuestas sean mayoritarias y llevadas a cabo con cierta radicalidad, desgraciadamente no dejan de ser locales o gremiales.

No obstante, en este instante favorable a la reacción y en el que el desánimo de la clase trabajadora es manifiesto, si la burguesía aprovecha para apretar la tuerca aún más de lo que lo está haciendo, puede contribuir a un estallido, más que necesario, de la clase trabajadora.

De ser así no estoy seguro de que la patronal pueda pararlo con facilidad y como consecuencia le cueste apagarlo, siempre y cuando, ese momento no nos encuentre, a nosotros, clase trabajadora, desarmados, sino preparados, organizados en un partido propio e independiente, con objetivos políticos también propios, claros y dispuestos a llevarlos a cabo.

El parlamentarismo burgués, solo nos puede servir, en el caso de que ese partido tuviese representantes en la Cámara, para hacer propaganda en ese sentido. Últimamente hemos podido constatar la consideración que la burguesía capitalista tiene por sus propias leyes, sean estas nacionales o internacionales, así que podemos hacernos una idea de la consideración que tiene por las que no son de su propia iniciativa.