Hace tiempo que le tiene ganas
Mario Diego Rodríguez - 26-12-2025
Hace mucho tiempo que Estados Unidos le tiene ganas a Venezuela, exactamente desde que Hugo Chavez tomó las riendas de ese país. La presión por acabar con el chavismo representado por Nicolas Maduro desde 2013, se acentuó cuando en 2019 Juan Guaidó se autoproclamó presidente del país y ha sido reconocido inmediatamente por Estados Unidos, Canadá, varios países de América latina y como no, por varios Estados de la UE. Como esa grosera operación no finalizó con el resultado deseado, Estados Unidos aprovecha el segundo mandato de Trump, para llevarlo a cabo.
Y esta vez lo hace directamente, sin utilizar ningún intermediario. Trump, para justificar su política agresiva contra Venezuela comenzó utilizando el pretexto de la lucha contra el narcotráfico. Como consideró que enviar por el fondo 30 barcos o lanchas motoras matando a más de 100 personas no era lo suficientemente persuasivo, y la reacción de la población venezolana no ha sido la esperada, este acabó lanzando la mayor operación militar en Caribe desde la invasión de Panamá en 1989, después de haber declarado cerrado el espacio aéreo venezolano.
Considerando las medidas insuficientes, Trump ordenó el abordaje de tres petroleros cometiendo un acto de piratería. Al parecer Trump estableció una lista de petroleros sancionados llamados la “Flota negra” porque usan mecanismos para evitar de ser rastreados. ¿Sancionados por qué? Porque dichos petroleros transportan petróleo a Rusia, Irán, Cuba y China, petróleo que Venezuela, según Trump, le ha robado. “El bloqueo no cesará hasta que nos devuelvan todo el petróleo, la tierra y otros activos que nos robaron previamente” declaraba Trump.
En realidad, esa es la verdadera razón. A Trump la droga le importa un pepino, lo que realmente le interesa son las inmensas reservas de petróleo que posee Venezuela, (20% de la totalidad mundial) y que las compañías petroleras estadounidense ya no las pueden controlar en su integralidad desde hace 25 años. Es a la nacionalización de la industria petrolera que Hugo Chavez llevó a cabo a su llegada al poder que Trump hace referencia cuando habla de robar, lo que no dice es que cuando eso ocurrió el gobierno chavista tomó la decisión de indemnizar los activos e inversiones de las compañías extranjeras.
Lo que no le impidió declarar últimamente, que Estados Unidos no solo se apropiará del petróleo que transportaban los barcos pirateados sino también de los propios barcos.
Está claro que además de apoderarse del petróleo venezolano, Trump quiere provocar el derrocamiento de Maduro, directa o indirectamente, no lo sabemos aún, y reforzar así la zona considerada como el patio trasero estadounidense; apoyándose en la oposición venezolana e incluso con el beneplácito de los países “aliados” europeos, muy rápidos para utilizar el derecho internacional acusando a Putin de haber cometido un acto de guerra; muy lentos para hacer lo mismo con Trump.
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