La rebelión se extiende en Irán
Mario Diego Rodríguez - 15/01/2026
En estos últimos meses habremos oído, leído y visto de todo. Después de haber realizado una incursión en Venezuela, amenazar con apoderarse de Groenlandia y acentuar la presión sobre Cuba, Colombia y Mexico, ahora Trump pretende ponerse del lado de las decenas de miles de personas que se manifiestan en Irán para protestar contra la inflación y la miseria que esta genera.
Si no fuese dramático para la población iraní nos partiríamos de risa. Si Trump quiere ayudar a la población iraní que empiece por quitar las sanciones económicas impuestas por las potencias occidentales que están ahogando a los más pobres y que pare a las fuerzas que dice estar en camino hacia Irán.
La reactualización de las sanciones internacionales contra Irán en septiembre, en particular sobre el petróleo, tuvo como consecuencia de agudizar la caída del rial agravando una inflación que ya superaba el 50 %.
Como si ya fuese poco el hecho de tener que enfrentarse a la dificultad para alimentarse, pagar el alquiler, los medicamentos cuando los hay o a los cortes de electricidad. Sin contar con los retrasos en el pago de los salarios.
Si la represión de las manifestaciones reclamando la muerte del dictador, refiriéndose al ayatolá Jamenei, se concretiza por disparos con balas reales desbordando las morgues con las víctimas, puede poner fin a la movilización no obstante también puede avivarla.
Las raíces de esta rebelión son tanto políticas como sociales. El abismo entre el puñado de privilegiados y la población trabajadora, como en cualquier otro país se ha ampliado. Como también en cualquier otro país, la burguesía y sus lacayos en el gobierno se han enriquecido mediante la explotación. A pesar de las sanciones impuestas por las potencias occidentales, ella no tiene problemas de suministros.
Si la clase trabajadora iraní no quiere que quienes los están matando hoy sean los que los pisoteen mañana, debe ser ella quien dirija la rebelión dotándose de su propia organización y luchar por sus propios objetivos políticos.
La clase trabajadora iraní ya tiene la experiencia adquirida durante el acontecimiento revolucionario de 1979 y como se hicieron robar la dirección del movimiento por los ayatolás, con el resultado que conocemos.
Si hay algo claro es que tiene que desconfiar de cualquier iniciativa que no venga de ella, no habrá salvador supremo venga de donde venga, no siendo que venga de sí misma.
La clase trabajadora no ha necesitado a nadie par tomar las calles, no necesita a nadie para que le digan lo que tiene que hacer o no. Si consigue crear un partido propio con una perspectiva política propia, esa rebelión podría convertirse en revolución creando perspectivas totalmente diferentes.
La perspectiva, entre otras, de instaurar un régimen dirigido por las trabajadoras y trabajadores, el único capaz de acabar con cualquier opresión.
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