Elecciones en Extremadura

Mario:

 

Cuando en uno de mis artículos preguntaba: ¿Quiénes le están haciendo la cama a Vox?, pensaba precisamente en lo que ha sucedido en Extremadura. No quiero decir que esto vaya a repetirse exactamente en todo el Estado, pero la tendencia apunta en esa dirección y continuará si nos quedamos de brazos cruzados.

De los 890.967 inscritos, votaron 539.251 personas. Entre la abstención, el voto en blanco y los votos nulos se contabilizan 336.675 personas. El partido ganador representa a 228.300 personas de un total de 890.967 inscritos. Guardiola gobernará con el apoyo del 25,62 % del censo y, previsiblemente, con los 89.360 votos de Vox (el 10 %), lo que elevaría ese respaldo al 35,62 % de las personas inscritas.

No nos queda otra opción que impulsar de nuevo un partido semejante al Partido Bolchevique. Las huelgas generales en Portugal, Italia y Grecia, todas ellas dirigidas por sindicatos reformistas, indican dónde debemos estar: en los centros de trabajo. Allí están quienes responden con verdadero ímpetu a las convocatorias sindicales y a quienes, después, esos mismos sindicatos envían de vuelta a casa. Precisamente en ese momento es fundamental que haya militantes capaces de llevar las movilizaciones lo más lejos posible y de orientarlas, pese a la voluntad de las direcciones sindicales y de los partidos que han contribuido a convocarlas.

Lo único que me parece esperanzador de estas elecciones es el resultado de la izquierda situada a la izquierda del PSOE. No porque espere algo de esas organizaciones, sino porque entre su militancia y su electorado puede haber quienes también consideren necesaria la construcción de un partido bolchevique.

La izquierda no está en esa tarea. Incluso cuando ha contado con los medios y la oportunidad, nunca se lo ha planteado: ha estado demasiado ocupada, unas veces salvando la República; otras, la democracia o los gobiernos progresistas. Otros prefieren correr detrás de lo que está de moda. ¿La revolución? Tendrá que esperar.