Privatizar los beneficios, socializar las pérdidas

 

Mario Diego Rodríguez 29/01/2026

Cuando en España ocurre un accidente grave, antes de conocer las causas que lo provocaron, suele producirse un enfrentamiento entre Gobierno y Oposición. Sin saber si se han producido únicamente daños materiales o si hubo víctimas, si lo ocurrido era evitable o no, lo esencial es culpar al otro de lo ocurrido o acusarle de no estar a la altura en la gestión de lo acontecido. Y es principalmente lo que algunos medios escenifican especialmente cuando se atisban elecciones en el horizonte.

La liberalización del transporte ferroviario de viajeros con el objetivo de fomentar la competencia y así abaratar el precio del viaje, se está convirtiendo en una lotería en la que los viajeros se juegan la vida.

Últimamente, los usuarios de los trenes españoles vienen sufriendo numerosos percances: retrasos, averías o incluso accidentes graves como los ocurridos en Adamud, en la línea Cartagena Los Nietos o en las Rodalíes de Barcelona.

El deterioro del servicio ferroviario no es reciente. Así en las redes de cercanías, en las que los incidentes o retrasos se debe sobre todo al abandono al que se vieron sometidos al apostar por la alta velocidad. Al mismo tiempo la entrada de las compañías privadas en esta red incrementó el tráfico de trenes de un 46% sometiendo las infraestructuras existentes a mayores exigencias.

En agosto de 2025, el sindicato de maquinistas solicitó que se redujese la velocidad en ciertos tramos, no solo en la línea Málaga-Madrid sino en otras, constatando vibraciones y botes producidos por los trenes en circulación. El incremento de tráfico no generó un incremento de las inversiones ni en el mantenimiento de las infraestructuras.

Es importante señalar el silencio que tanto el Gobierno como la Oposición y los medios de comunicación guardan en lo referido a los enormes beneficios que obtuvieron las empresas con la privatización.

Si, por una razón u otra, en el futuro, los beneficios obtenidos por esas empresas no son los esperados, el Estado proveerá; bien sea mediante ayudas directas o nacionalizando de nuevo el sector, pagando por él, en tal caso, el doble o triple de lo que cobró cuando lo privatizó.

El desgaste que se viene produciendo en sectores como el ferroviario, sanitario o el educativo, es una muestra más del deterioro generalizado de la sociedad, debido al imperativo de la burguesía capitalista: multiplicar sus beneficios sea como sea.

Hay quienes dicen que nuestra sociedad está enferma, pues sí, tienen razón, su principal y peor enfermedad es el capitalismo.